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viernes, 27 de noviembre de 2015

SÍNDROME DE DIÓGENES.

El síndrome  de  Diógenes es  una buena metáfora de  nosotros  mismos...a  veces.

Es la soledad la causa de esta enfermedad: ocurre a personas de avanzada edad,o no,  que se encuentran muy solas. Se abandonan personal y socialmente, se aislan. Y van acumulando  cantidades ingentes de basura, de desperdicios domésticos.

Sin acumular fisicamente tanta porquería, hay personas que no distinguen  sus recuerdos, y llevan sobre  sus  hombros  una gigantesca suma de evocaciones del pasado. Parece que llevan sobre sí   rencores,  mentiras, agravios,  cuentas pendientes sin perdonar, o que necesiten perdonarse, de asuntos que piensan que es mejor  dejarlos  estar.

Viven en el desvarío , acumulando miserias, atormentados. No tiene nada que ver  esta enfermedad con  el nivel de vida, ni su razón es económica. En algunos casos se plantea si no es una forma de vivir.

Para mi este Síndrome, que toma su nombre como antítesis al  ideal de Diógenes, filósofo que preconizaba la austeridad y el desprendimiento, es metáfora de    vidas que necesitan olvidar, perdonarse y perdonar, regresar a una  infancia que perdieron, al padre que rechazaron, a la soledad que les condena, al amor que se les fue en alguna curva del camino...¡tantas cosas!

Todos  hemos padecido  alguna vez este  síndrome, yo desde luego, y nos hemos  alejado de todo, de todos, encapsulados en una crisálida de miedo y rencor, tristes como la tristeza, abandonados incluso  a  nosotros  mismos.

Hay también Diógenes con corbata y chaqueta, con una sonrisa que  no da  luz, muy educados, y que huelen muy bien.

Pero todo su interior  tiene y almacena los mismos  síntomas. Y, en este caso, sí, es un modo de vida.
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EN LO SECRETO: DOLIENTES

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