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viernes, 24 de junio de 2016

A CASA SUSO, A CASA

Millones de personas se entusiasmaron con la película E. T.

Cuando grandes multitudes expresan tanta energía por algo, es porque sentimos que alguien ha tocado un resorte en nuestro interior que nos conmueve. Cuando el abandonado E. T. murmura: "a casa, Elliott, a casa", sus palabras evocan algo que todos, desde hace miles de años, llevamos dentro.

Ese  “a casa, Elliott, a casa" hizo llorar a  millones de personas de todas las edades en todas las culturas . Lloramos porque nos sentimos niños exiliados.

Verás gente que alcanza sus sueños, que parece importarles nada la vida, que están por encima de inquietudes y afanes, pero siempre experimentarán una leve desilusión, un desencanto.

El hijo pródigo comía las bellotas de los cerdos y siente su abandono.

Después del amor, las canciones, el sexo, el trabajo, las inquietudes y aventuras ,  decimos: ¿Esto es todo?...¿y?...

Todos tenemos otro hogar al que pertenecemos. Creo que algo- ¿alguien?- nos pide que regresemos.

Pienso que venimos de Dios. No importa cuán bien marche todo, o lo mal que vayan las cosas: todavía no estamos en casa.

Desde que no estás conmigo , la verdad, me encuentro muy lejos de casa...y sí, yo también  escucho "a casa, Suso, a casa".

domingo, 27 de marzo de 2016

EL PASILLO DEL CLIENTE

Voy mucho de visita a  colegios  por razones  profesionales. ¡Nostalgias de   mi pasado!

Llegan en rebaños  niñ@s  con sus madres,o no, pero todos con mochilas, y profesor@s .Cualquiera que todos los días espere en la puerta del colegio y vea entrar a esa gente termina haciendo una ficha de cada quisqui: el profe vago, que arrastra los pies y anda como quien va al  patíbulo, mustio, lechuga, pepinillo.

O la profe pija, simpática, mona, rodeada de niños que se le acercan.

O ese otro que cambia de jersey, pantalón y camisa , con las estaciones.

O la doña con cara de Rotermeyer.

O el director engominado, con la barbilla porcima de la frente, que lleva de la mano a su hijo.

En fin, ¡la entrada de un colegio!

Las salidas son  igualmente un desfile de modelos que, a nada que observes un día sí y otro también , podrías hacer un tratado de caracteología de  la infancia, la adolescencia, las profes y profes.

En algunos sitios a eso se le llama "pasillo del cliente".

Básicamente consiste en observar cualquier empresa , su personal, sus actuaciones, cuando nadie les ve: llamas por teléfono  y tardan diez toques en cogerte, estás esperando en la sala de visitas una tutoría y pasa un profe y se tira un pedo, ves en la salida  del colegio muchos profes que salen a galope, solos, sin que niño alguno se atreva a charlar con él, o al revés, gente que viste guarramente...

¡Se terminó la entrada!...¡y yo que quería escribir de otro asunto!

Bueno, piensa en tu pasillo del cliente particular, que también lo tienes: ¿cómo te ve la gente cuando no te sientes observado?